DEMOCRACIA Y BIG DATA

A raiz de un artículo que ley de una asociación de usuarios que luchaban conjuntamente por su “Derecho al olvido” se me ocurrió pensar en cómo funcionaba Internet y qué razón tenían de reclamar algo que parece tan íntimo. Tanto, que creo que los demás no nos damos suficiente cuenta. O sí.

Si de algo no hay duda es que Internet ha democratizado muchos aspectos de nuestra vida. Igual demasiados. No entraremos a discutir quién tiene derecho de qué y de cómo. Lo que está claro es que existe una gran mayoria de usuarios que, cuando accedemos a algún servicios, nos da lo mismo cuáles son las condiciones en las que se dan. Vamos, que no leemos las condiciones contractuales que siempre existes. Ah! Qué mas da! “Siguiente”, “Siguiente” y listo.

Internet ha democratizado básicamente la información. Está por todas partes. Lo primero que haces cuando alguien te comenta algún tema es “googlear”. Confías en “San Google” para encontrar todo lo que necesitas en todo momento. Eso sí, lo mío no. Lo mío que se quede en el más absoluta discreción. Y si, por casualidad me he excedido en ofrecer al mundo información íntima, que la borren porfa que va contra mi intimidad.

Bueno, vale. Que se haga. Creo que es verdad que es un Derecho.

De lo que realmente quiero tratar aquí es de los que no queremos que se ejerza nuestro Derecho al olvido. Y no lo hacemos porque creo, en cierta medida, que queremos dejar un legado digital.

En qué se basa nuestra existencia? En perpetuarnos. La descendencia es el medio para conseguir el objetivo. Perpetuar nuestra información genética. Y digitalmente? Ahora tenemos esta opción. Ahora tenemos la opción de conseguir que, una vez hayamos dejado este mundo, la gente podrá ver qué dijimos, dónde estuvimos, con quién nos relacionamos, qué nos gustaba. Es decir, vamos a dejar un legado de información que antes, sin era digital, no era para nada posible. Para mí es una ventaja. Lo es porque ahora ya no tiene porqué ser recordado el lider, el famoso, el popular, el histórico. Ahora, cualquiera puede ser “investigado” y averiguar muchas cosas sobre él.

Eso sí, tenemos una objeción, toda la información será usada por todos aquellos que tengan cierto interés comercial sobre nosotros y nuestro entorno. De hecho, y es un concepto que ya habéis debido escuchar, Big Data se basa en estudiar y entrelazar los miles o millones de datos que circulan sobre la gente y crear perfiles de comportamiento para, a través de ellos, extraer un beneficio para sí mismos. Y ojo! Es importante que sepamos esta regla de juego más allá de los propios contratos “aceptados” a la ligera. Es importante entender que aceptamos que estemos ayudando de forma inconsciente (ahora ya no) a que en el futuro, todos nosotros estemos más controlados por el “ojo que todo lo ve”, Big Data.

Democratizamos la posibilidad de postergar nuestra información a cambio de que Big Data se aproveche ya no sólo de nosotros sino de los nuestros y nuestro entorno.

Amén!

AFILIADOS Vs AFOBIADOS

Hace mucho tiempo, cuando existía cafealasdoce.com y pensaba que mis amigos entendían la amistad como yo (error!!), tuvimos una idea que, incluso, echamos a andar, pero que cayó (como en la mayoría de los casos) en la desidia y el olvido.

La idea se basaba en el concepto afiliación.  Seguro que os habéis fijado en la cantidad de veces que muchas empresas/entidades aluden al número de seguidores y/o afiliados para dar una idea de que son populares y apreciados por una cantidad importante de personas. Cuanto mayor es el número de seguidores/simpatizantes/afiliado, mayor es su valoración. Y me parece lógico. Son datos y son contrastables pero, ¿cómo de contrastables?

Es la respuesta a esta pregunta lo que nos movió, y me mueve ahora, a ofrecer una alternativa a estos datos contrastables. Creo que alegar que una entidad tiene 50.000 seguidores, o un partido político 500.000 afiliados, o que un club de futbol tiene 100.000 socios no es un dato suficientemente válido. ¿Y qué hacen estas entidades para dar validez a ese dato? Pues simple, compararlo con otras entidades que pueden ser o no “adversarios”. Algunos ejemplos para ilustrar lo que comento:

– El Barça tiene más de 100.000 socios. Éstos son más que los del Real Madrid 96.000 aproximados. Es un datos que se utiliza a modo de “soy más que”

– El PSOE tiene unos 620.000 afiliados que, comparados con los del PP (865.000), son poco

– En Facebook, ¿quién tiene más “Me gusta”? Zara o H&M? Quien tenga más, lo utilizará publicitariamente.

Vuelvo a insistir que estos datos no tienen valor en sí mismo. Y no lo tienen porque no existe una herramienta que proporcione datos en sentido contrario. Un dato que contrapese el valor de los aportados en la publicidad de las entidades. Y eso, desde mi punto de vista, no es bueno. Algunos ejemplos también a modo ilustrativo:

– El Barça tiene más de 100.000 socios pero, ¿cuántos detractores deben tener?. Uno podría llegar a pensar que quien es del Madrid es anticulé. Pero no es solo así. Me imagino (y de esto apenas entiendo), que la gente del Espanyol podrían entrar en este grupo de detractores. Igual si sumas todos los colectivo de detractores, sumas el triple de los 100.000 socios del Barça. O quizás el doble de los simpatizantes (que no socios) del club culé. En este momento podríamos hacer una cuenta de resultado a ver si salen o no números negros o rojos.

– El PP tiene 865.000 afiliados pero ¿cuántos detractores?. Siguiendo el paralelismo del ejemplo anterior, igual entre las afiliados/simpatizantes de otros partidos políticos suman más personas detractoras y el dato de los 865.000 se queda pequeño.

Después de esta pequeña introducción, ¿por qué no existen datos acerca de estos detractores? Porque el mundo no está pensado para recoger datos que no sean positivos. No está bien visto poner un “No me gusta” en Facebook. No está bien visto poner mensaje de odio en contra de algo en sistemas públicos. No es diplomáticos. Para ello, apuesto por un concepto nuevo: Afobiarte.

Afobiarte sería lo contrario de afiliarte, es decir, posicionarte en contra de una idea o concepto. Algo así como un “antiafiliarte”. Me gustaría que este concepto se extendiera y que cogiera peso a la hora de comparar cifras y datos. Daría como resultado un dato absoluto que sorprendería a más de uno.

Ya tuvimos un proyecto web bien categorizado para que la gente pudiera afobiarse a partidos políticos, artistas, equipos de futbol, redes sociales, etc, etc… Prometo que cuando tenga una rato, me pongo de nuevo 😉

www.afobiate.com

 

 

CONTRA LA CHISPA ADECUADA

Dejadme que parafrasee una de mis canciones favoritas de Héroes del Silencio. Viene a cuento.

Supongo que no seré el único que me estoy dando cuenta que lo que pretende desde hace un tiempo el Gobierno es silenciar el pensamiento de los ciudadanos por cualquier medio. Todo con el único fin de proteger a esta casta política que nos ha tocado sufrir. Lo camuflan, eso sí, como una obligación para decirle a la sociedad que hay que tener “buenas formas” para con el resto de los ciudadanos. Pero no es así. Se están protegiendo su culo. A saber por qué creen que se lo deben proteger y de qué. De un ciudadano anónimo? De ese que no puede ir a manifestaciones, ni decir lo que le sale de los cojones en las redes sociales, ni de insultar a quien le apetezca? De ese ciudadano? No, no creo que sea así.

De lo que quieren protegerse es de la “chispa adecuada”. Y defino la “chispa adecuada” a aquel punto de crispación que generará una corriente alternativa a la estructura actual. A un movimiento sin vuelta atrás que hará que la sociedad muestre su hartazgo con toda esta “buena educación” que nos quieren implantar. Pensad qué situación tuvo que vivir Francia para que en su Revolución más famosa, la ciudadanía llegara ajusticiar ciertos estratos sociales y políticos por medio de una guillotina. No creo que un ciudadano (o una masa de éstos) se levantara un día con ganas de “juerga”. Fue una situación de crispación extrema que llevó, de forma casi espontánea, a que se produjera esta Revolución. Hoy, gracias a Energía (=Dios), tenemos una mejor cultura y unas mayores tragaderas. Hoy no usaríamos guillotinas, claro está, pero no porque a veces no pase por la cabeza de la gente de vez en cuando, sino porque está penalizado.

El problema es que ya no podemos ni siquiera manifestarnos, ni mostrar nuestra disconformidad con alguien o con algo. No podemos mostrar más que sumisión. Todo lo demás ya es delito. Y si no lo es, lo será. Es la única puerta encontrada por los desvirtuados para intentar que no aparezca la “chispa adecuada”. Nuestras vías están cortadas.

Eso sí, desde “arriba” se lo ponen todo de cara para que el ataque solo pueda ser unidireccional. Toda la red de seguridad está gestionada por los mismos. Éstos, observan una corriente de opinión en contra que va cogiendo fuerza. Qué hacen? Convertirla en delito y perseguirlo desde el minuto uno. Y por qué unidireccional? Pues muy sencillo, porque si ellos hacen lo mismo, que lo hacen, o algo peor (alguien se atrevería a decir que los suicidios son responsabilidad de políticas sociales poco protectoras), cualquier ciudadano podría emprender acciones judiciales contra ellos y darles de su propia medicina. Pero oh! Algo pasa! Para que no podamos hacer lo mismo suben las tasas judiciales para que la gente no vaya a pensarse que la Justicia también existe para ellos. Miserables y crédulos. Somos así. Y al final, lo aceptamos.

Pues no! A ver qué se han pensado! ¿Van a poder meterse en las puertas de cualquier bar y atender lo que se dice en la barra delante de una cerveza? No, no van a poder. Y no van a poder que en una conversación de café alguien desee la muerte a alguien (por muy bien o muy mal que esté). Alguien debería explicar a estos desvirtuados que las redes sociales son la barra de un bar de Internet. Y podrás poner policías para intentar apaciguar esa potencial “chispa adecuada”, pero no podrás cubrir todos los pensamientos de este puñetero país. Vamos, para que lo entendáis, no podréis poner puertas al campo.

Cada uno odiará a quien le salga de sus honorables. Y cada cual amará a quien le apetezca. Y cada cual escribirá lo que quiera donde quiera porque es el único bastión que nos ha dejado esta forma de educar borregos. Lo habéis hecho también vosotros. Se os escapó de las manos, eso sí. Es una muestra más de vuestra incapacidad de comprender qué es un pueblo y sus necesidades.

Ala, ahora me voy a twittear, postear toda la mierda que me salga de los míos, que para eso están!!!

PARA QUÉ CAMBIARLO TODO?

Yo me pregunto. ¿Para qué cambiarlo todo? Parece que ante un mundo convulsionado, lo que hace falta es hacer cambios drásticos. Cambios que impidan que en el futuro volvamos a caer en la misma trampa.

De ejemplos de qué hace falta cambiar hay mucho: La clase política, los recortes de sanidad, el sistema tributario… Todos parecen a simple vista los grandes pilares de una sociedad moderna. Pero no lo es. Y no lo es porque “han” querido que así sea. El único y verdadero problema es la educación. Y no me refiero al sistema educativo. No me refiero a qué cuesta, a quién va dirigido o cómo se segmento una carrera lectiva. No, me refiero a que el problema educativo es genético. Es del cómo queremos ser y de qué nos queremos desvincular.

No descubriré nada si, como latinos que somos, digo que somos pícaros, desconfiados y con el esfuerzo de una cigarra. Y estas características nos marcan como personas y como sociedad.

No tengo una solución clara. No estoy capacitado para ello. Lo que sí que creo tener claro es el diagnóstico. Una sociedad mal formada es una sociedad maleable y permisiva. Es una sociedad con facilidad para idolatrar al famosillo, al gracioso y al inválido intelectual. Idolatramos a gente que de una forma sabia y egoísta ha sabido llegar a una tribuna desde la cual verter sus miserias sobre todo el ganado. Elegimos pastores ya no mediocres, sino desvirtuados al extremo. Gente que se casa con demasiada facilidad con los lobbies económicos, eclesiásticos e incluso nobiliario.

La nuestra no es una sociedad donde el esfuerzo se recompense. Al menos no al esfuerzo académico. No recuerdo fácilmente una empresa que haya crecido en los últimos 10 años que de forma importante y que tenga una capacidad de influir en la sociedad. Estoy harto de escuchar empresa en Estados Unidos que se crearon en garages y que han acabado siendo una % del PIB importante. Esto en España es del todo imposible que pase. El techo que es imposible romper, y ni siquiera alcanzar, es una clase alta con una base arraigada en familias que históricamente han dominado nuestro país. Y lo seguirán haciendo. Y lo harán porque al dominar nuestro país, dominan la forma en que se educa a nuestro país. Y esa forma está maquiavélicamente urdida para que pensemos que somos lo que queremos ser. ¿Lo somos? Pues sí. Esa es la parte más deshonrosa de sentirme de este “país”. Estamos contentos con poder tener un coche, un piso más grande y el parket más chulo que el de nuestro vecino. Consumir por comparativa, consumir más por necesidad y por autoestima. Podríamos decir que sí, que han conseguido que nos “queramos” un poco menos.

Se me ocurre, por simple ganas de soñar, que una posible solución es que hubiera un cambio generacional que provocará una liberación de las ataduras de los poderes establecidos. Pero claro, eso se llamaría o Revolución o Golpe de Estado. Ninguna buena. Seguro? Igual es lo que pretenden con su educación, que pensemos que “ahí fuera” solo pueden pasar cosas malas. “— A cambio yo te daré ese coche turbodiesel que también se ha comprado tu vecino. Calentaré tu casa con Gas Natural y te haré creer que la ropa que te vendo te queda bien”

Como decía el chiste: “Sí pero, ¿Hay alguien más?”

SABES QUE TE HACES MAYOR CUANDO

– …haces tuya la frase de tu padre “cuando te hagas mayor lo entenderás”

-…un niño o un chico te dice “señor, me puede decir la hora?”

– … rellenas un formulario on-line y tienes que hacer scroll-down en el campo “año de nacimiento”

– … te das cuenta que todos los gallegos de bares y bodegas han sido sustituidos por chinos

– … no tienes ni idea de cuándo utilizar # 0 @

– … piensas de alguien joven “qué sabrás tú!”

– …te empiezan a enviar imágenes sobre artículos-objetos de los años 80 y sonríes

– …pierdes el nombre para pasar a ser “papa de…”

-…un ligero movimiento que antes era solo eso, ahora te causa una pequeña lesión

-…una resaca pasa de ser algo divertido y que comentas con risas a un “joder, nunca más!”

-…atarse los cordones de los zapatos provoca más de un ruidito.

-…las velas de tus pasteles son las mismas pero con el orden invertido

-…te preguntas si te quedará jubilación

-…ves series de dibujos animados que tú veías y te das cuenta que eran horribles y muy mal hechas

-…piensas en que debes cuidarte un poco más

-…te preguntas si deberías cambiar la forma de vestir por si ya desentonas

-…empiezan a meterte en el grupo de riesgo y tienen que hacerte ciertos análisis que antes no te hacían

-…el tiempo que dura una semana te parece un par de días

-…sonríes y aparecen al lado de tus ojos “lineas marcadas”

-…recuerdas el dicho “quien no tiene cabeza, tiene pies” cada vez que te olvidas algo y te fastidia sobremanera. Te insultas

-…hablas del pasado tanto como tu padre o tu suegro

-…empiezas a leer un documento y te das cuenta que estás “achinando” los ojos

-…piensas que no llegarás a ver ciertos inventos que sabes que tienen que llegar

-…incluyes alimentos “ricos en fibra” en tu dieta

-…al meterte un BigMac en la boca aparecen ligeros remordimientos

-…los mosquitos empiezan a elegir sangre más fresca y te libras de noches con picores

-…sales de la ducha y “tiras la toalla” diciendo, “esto ya no se puede arreglar”

-…los dedos de tus pies comienzan a ser tímidos y a esconderse unos debajo de los otros

-…cada día resoplas y suspiras más. Y cuando te preguntan por qué, dices que tú no has suspirado

-…la piel de tus codos te piden a gritos que les eches crema o se pudrirán irremediablemente

-…te das cuenta que todo tiene la misma explicación: “pedazo de hijos de p…”

-…

Porfa, échame una mano a completar esta lista 🙂

 

Gracias de antemano

QUE NO!!!!!! JODER!!! NO ES TAN DIFICIL DE ENTENDER!!!!!

Estoy harto, crispado, molesto y cansado de la puñetera, inculta e imborrable cultura inmobiliaria de nuestro maldito y empobrecido país. Y de sus habitantes que todavía no se han dado cuenta que hemos destruido nuestro país mientras creíamos que lo contruíamos.

No soporto que la gente no haya aprendido que la palabra “inversión”, “oportunidad” y “ocasión” vayan vinculadas en la misma frase a las palabras “piso”, “casa”, “inmueble” o similar. QUE NO JODER!!!! Que comprar algo que tenga que ver con un ladrillo NO PUEDE SER JAMAS una oportunidad. QUE NOOOOOOOOO!!!! Tanto cuesta entenderlo?

Que a día de hoy, cuando hay mucha gente que las está pasando no putas, sino reputas, siendo desahuciadas de sus casas y/o malviviendo con pagas caritativas que da los gobiernos de este país, haya gente que todavía es capaz de usar frases tipo “oye, pues he visto un piso que tiene buena pinta y creo que puede ser una oportunidad”. QUE NO!!!! Y MIL VECES NO!!!!! Que hemos hundido este país intentando siempre tener más de un piso. O un piso más grande que el de nuestros amigos. O más nuevo. O mejor situado. O con más plazas de parking. O con más pistas deportivas de “nosequé”. O más piscinas. O con una sola piscina pero más chula. QUE NO!!!!!

La solución es fácil. Si se quisiera solucionar esta situación, claro está. El mundo del ladrillo debe estar regulado. De esta forma impedimos este neoliberalismo extremo que hemos pasado. No digo una regulación muy estricta. Solo de sentido común. Lo que no podemos permitir que una familia “atesore” como inversión 7 pisos o 20 plazas de parking. ¿Para qué? Puta ambición. No hay necesidad. Y endeudándose menos, por supuesto. La solución pasa por limitar a cada español en el número de inmuebles que puede albergar. Un NIF = un inmueble. No hay demanda, no genera inversiones forzadas por parte de la población. No habrán desahucios. No habrá morosidad. La banca no se endeudará con entidades extranjeras. Nadie tendrá que ser rescatado y no se venderán bancos a 1€ (más el 80% de activos inmobiliarios tóxicos) a la Mafia de este país (perdón, se me escapó, quería decir Banca)

Un secreto: No te endeudes, intenta vivir con lo que puedas pagar. Pero no a crédito, solo lo que puedas pagar en el acto. De esta forma nadie te quitará el sueño. Si no hay dinero no compres. Si alguien a tu lado puede comprar más que tú, alégrate por él. Tú a lo tuyo y con lo tuyo.

 

A que no parece tan complicado? Todo es querer 😉

¿AHORRO=INVERSION?

No, no lo es.

Creo que conceptualmente es bastante sencillo de entender. Al menos, como no podía ser de otra forma, bajo mi criterio.

Desde mi punto de vista ahorrar significa no gastar el 100% de lo que ingresas. Invertir significa coger una parte de tus ingresos y destinarlos a obtener una cantidad mayor de la que has puesto. La inversión, entendemos, que se realiza con dinero ahorrado (solo faltaría).

Es evidente la diferencia. Ahorrar es un acto pasivo de “no gastar”. Al no gastar, dicha cantidad queda depositada en una entidad financiera (normalmente, sino debajo de un colchón) con el único ánimo de que quede asegurada contra los delincuentes (objeto básico por el que nació la banca). El concepto de inversión implica riesgo. El hecho de invertir podríamos entenderlo como una “confianza” en obtener una mayor cantidad de la que nosotros hemos puesto inicialmente de nuestros ahorros. “Confianza” es el concepto clave en esta diferenciación. Invertimos parte de nuestros ahorros en un “sistema” (también llamado erróneamente “producto”) en el que depositamos nuestra confianza (¿=esperanza?) para obtener beneficios sobre nuestro ahorro.

¿Qué nos ha llevado entonces a que miles de personas hayan perdido “todos sus ahorros” en un espacio de tiempo tan pequeño? Pues porque NO han ahorrado. Es decir, no han querido/sabido mantener de forma pasiva un dinero en una entidad financiera y han querido sacar un beneficio extra a sus ahorros. Existían varias formas de conseguirlo. Algunas con mayor riesgo y otras con menor. Incluso con riesgo 0 (cero). ¿Y qué nos ha llevado a arriesgar nuestros ahorros? Diversos motivos:

– La voluntad de no perder poder adquisitivo. Sobre este argumento se basan incluso las personas más conservadoras (económicamente hablando). Las que invertían en productos sin apenas riesgo y se basa en la idea de que los ahorros de forma pasiva en un banco pierden valor debido a que el coste de la vida es superior al interés que una entidad financiera nos da a cambio de depositar nuestros ahorros en ella. Quiero extenderme en esta opción puesto que tengo una opinión algo compleja sobre la existencia de los bancos y me gustaría explicarla. Básicamente mi idea se basa en que, si bien los bancos nacieron con el objetivo de proteger nuestro dinero a cambio de un pequeño precio, hoy las entidades financieras (bancos ya les parece casi vulgar) se dedican a especular con nuestro dinero. Es decir, a hacer lo mismo que nosotros con nuestros ahorros: querer extraer un dinero de beneficio sobre el dinero que ha depositado cada cliente para así, poder ganar más y generar más negocio/dinero con él. Es decir, el dinero se convierte en una moneda en un casino. Las entidades financieras intentan obtener X veces más dinero que el dinero que les hemos depositado. Para ello se valen de fórmulas muy complejas (incluso delictivas) de diseños de “productos” para poder sacar siempre un extra de más de beneficio. Y la entidad financiera nunca, vuelvo a repetir NUNCA, pierde. Es decir, jamás tendrá un saldo negativo en sus cuentas. Esta norma de “el banco nunca pierde” es importante no olvidarla jamás. Pensar que vas a sacar más beneficio por tus ahorros sin mucho riesgo (incluso con cero riesgo) supone tener demasiada confianza. La historia está llena de ejemplos (y más en la puñetera y cruda realidad actual) que nos enseñan que cualquier ahorro es susceptible de desaparecer por arte de magia de hoy para mañana. El riesgo existe persé porque las entidades financiera dominan nuestra vida, nuestra política y nuestra economía. Son el Titanic de nuestra vida. Si se hunden ellos, nos hundimos todos dentro. Por eso nunca dejarán (“ellos”) que se hundan.

– Otro de los motivos es el desconocimiento. El desconocimiento no solo del que se planta delante de una trabajador de una entidad financiera (bancarios) sino del propio trabajador de la entidad financiera. ¿quién leches entiende un contrato hipotecario? ¿Alguien se ha detenido delante del notario a preguntarle “oiga, podría explicarme este párrafo?”?. Nadie. O una ridícula minoría. Lo mismo con los contratos de inversión, o plazos fijos o lo que sea. Nadie se detiene a examinar con minuciosidad qué ocurriría si…… Nadie. Incluso si alguno se detiene y pregunta, estoy prácticamente convencido que tampoco obtendrá una respuesta muy aclaratoria. Ya está montado así. Que no se entienda. Que donde ponía “digo” se debería entender como “Diego”. Y por qué nos venden esos productos que no se entienden? Y por qué sabiendo que no lo entiendo firmo? De nuevo, confianza. En qué? En que el señor de la entidad financiera me conoce de toda la vida. Conoce a mis padres. No se le puede pretender una voluntad previa de engaño!!! Probablemente no, el problema es que él/ella tampoco sepa qué cojones te está vendiendo. Simplemente obedece a unos estímulos internos de la entidad financiera. Quien se encuentra en una cadena de montaje apreta el tornillo con la llave que le dan y con la fuerza que le dicen. Quien vende productos financieros, lo hace según le dicen y con la agilidad que le piden. Queremos que nos reconozcan como buen trabajador de mi entidad no? Pues a tomar por culo qué mierdas tengo que vender. Lo vendo y punto!

– Por último, la mala praxis de los bancarios. La mala fe de todos aquellos que, bien por obtener una “zanahoria” extra en su sueldo, bien por someterse sin escrúpulos a las normativas corporativas, venden “esas cosas”. Que existan personas malas es normal. No bueno. No aceptable. Pero normal. Como normal digo cotidiano. Que este tipo de calaña humana puede engañar a conciencia, también es normal. Es cotidiano. Eso sí, que no tengan penas de cárcel, eso ya duele. Lo peor de todo en el mundo latino que nos movemos es ver cómo nos engañan a mala fe y que no pase nada. Y no pasa nada 😉

Estoy absolutamente convencido que el titular de esta entrada es compartido por cualquier que lo lea. Ya se sabía lo que yo explico. Pero me he visto en situación de contarlo porque, a veces, tendemos a pensar que inversión y ahorro es lo mismo. Y no.

Acabar indicando que una manera de proceder que me hubiera gustado para mi sociedad es la que han aplicado en Islandia donde, la presión de los ciudadanos, ha valido para evitar que no se gaste un solo céntimo de euro en rescatar a “ladrones” y también para que se les juzgue por sus delitos.

Ladrones de guante blanco 🙁

SOCIALIZAR LA PÉRDIDA

El otro día, en el repuesto café del sábado a las doce (cómo lo había echado de menos) hablamos, como no podía ser de otra forma, del estado de la economía y de si había mejorado o no. Surgió el tema de cómo invertir lo poco que podemos tener cada uno y sin duda la “palma” se la llevó la Bolsa. No recuerdo si he escrito alguna entrada sobre la Bolsa (cualquiera diría que he escrito 5.000 entradas) pero si no lo he hecho, tengo que hacerlo. Ya os digo de entrada que estoy en contra de permitir “jugar” en Bolsa al ciudadano medio. No por inculto sino por ignorante. Si acaso en otra entrada lo preparo.
Bien, la cosa fue extendiéndose al cómo ganar dinero en Bolsa. Al final, y no tengo claro el motivo por el cual llegamos a este punto, acabamos con una reflexión por mi parte que me gustaría compartir y que explica el título de esta entrada.
En el principio de la crisis, los bancos y entidades financieras de España fueron ayudados por el estado con 7.000 millones de Euros (igual la cifra es diferente pero creo recordarla así). Evidentemente ésto creó mucho malestar debido a que la gente lo estaba pasando mal y rechazaba la idea de que el Estado con los impuestos de los españoles ayudara a las entidades que, en mayor o menor medida, nos habían metido en esto de la crisis. Se creó un lema que era “Privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”. Coño! Daba mucha rabia. A mí el primero. Pero más tarde esta idea se fue equilibrando porque recordé lo injusto que también me había parecido otro hecho que sucedía con los ciudadanos. Me explico. Un ciudadana que decida “jugar” en Bolsa, tiene dos posibilidades: ganar o perder dinero. Un dinero que ha decidido “jugar” a su cuenta y riesgo. El caso es que si gana, debe pagar al Estado una parte del beneficio a modo de impuesto y que,creo, está en un 18%. El problema, y he aquí la cuestión que más me enoja y que “justifica” en parte la actitud del Estado con las entidades financieras, es que si el ciudadano pierde dinero en Bolsa, éste puede desgravarse de su base imponible y en no menos de 2 años, las pérdidas. Como ejemplo. Un señor que gane anualmente 25.000€ por rendimientos del trabajo y que pierda 5.000€ en Bolsa, significa que para el Estado, este ciudadano “solo” ha ganado 20.000€ con lo que su tasa de IRPF desciende, lo que hace que este ciudadano contribuya en menos medida de la que se hubiera dado si no hubiera jugado en Bolsa, con las arcas del estado. Y mi pregunta es ¿esto no es socializar la pérdida? Es decir, ¿no es igual de reprochable que el Estado “perdone” una pérdida de un ciudadano que libremente ha decidido “jugarse” parte de sus ingresos en Bolsa que cuando “inyecta” capital a una entidad financiera? Yo creo que sí. También entiendo que se hace en “pro” de fomentar una economía basada en el movimiento de capital (“el dinero solo crece si se mueve” es un dogma de fe para los economistas), pero deberíamos ser más equitativos en nuestros juicios y pensar en el por qué de las cosas ¿no os parece?

Y como bien podéis imaginaros, no seré yo quien defienda a los Bancos 😉