SI NO ES BURBUJA, PASO

Leyendo un artículo del País sobre Privalia. Esta empresa, una de las líderes en el mercado de outlets online, cumple en Junio del 2013 7 años de vida. Lo noticioso de la noticia era que en este séptimo año, probablemente iba a tener un beneficio EBITDA (beneficios antes de impuestos y tasas) de un 2-3%. Esto quiere decir que, tras 6 años de pérdidas, este año iban a tener beneficio.

7 AÑOS PARA TENER BENEFICIO!!!!

Creo que es un ejemplo muy bueno de esfuerzo empresarial. Y es una muestra de que los negocios no son burbujas sino planes de desarrollo a largo plazo y que cuentan, aunque no parezca lógico, con la idea de que inicialmente el esfuerzo no va a tener recompensa. Esta es la idea con la que me quiero quedar.

En España, aunque creo que no tenemos la exclusividad, tenemos la idea del beneficio quasi inmediato. Del recuperar la inversión en el menor plazo posible. Esos malditos ROI’s que tanto les gustan a los departamentos financieros.

Está claro que mi perfil está muy alejado del conocimiento económico-financiero. Lo que sí tengo son ojos y cierta capacidad de razonar lo que ven éstos.

Datos: El 80% de las nuevas empresas NO llega a los 5 años de vida. El 90% no llegan a los 10 años.

¿Qué nos quieren decir estos datos? Pues que el 10% de las empresas nuevas que se crean llegan a los 10 años. Solo un 10%. Y ¿por qué pasa esto? por la  obligación que impone este mercado del beneficio rápido. Y no es un tema trivial, sino todo lo contrario. Mi forma de entenderlo es que nuestro sistema está montado en base a una cultura en modalidad “burbuja”. La economía debería considerarse, y permitidme esta forma de expresarlo, como un buen plato de lentejas. La primera vez que hice lentejas cuando me casé, tenía una necesidad imperiosa de comprobar si era capaz y saber qué tal me habían quedado. Cómo conseguirlo? Acelerar el proceso dándole más fuego a la olla. Resultado? Lentejas muy malas. Ninguno de los ingredientes que puse fueron capaces de entenderse entre ellos y el resultado fue que tuvimos que buscar una alternativa de comida: algo rápido y que satisficiera nuestra necesidad de comer. El tiempo me hizo entender que a fuego lento, todo sale mejor. Las cosas no ocurren por combustión inmediata. Las cosas ocurren cuando “algo” une todos los elementos para hacer un “todo” con garantías.

Paciencia. Las cosas se hacen poco a poco. Nuestros ancianos nos lo dicen con su saber popular: “despacito y con buena letra”.

Hay que marcarse un objetivo, que sea asumible, que sea ilusionante y trabajar por él. Los grandes desastres, también en nuestro país, son los producidos por procesos de “cocción” demasiado rápidos y ambiciosos. Las burbujas, al fin y al cabo, son procesos que alguien “cocina” y que no suelen tener resultados inmediatos buenos. Y si los tienen, acaban cayendo por la simple e ineludible ley de gravedad del sentido común.

Os apetece montar un negocio? Os apetece ser emprendedores? A por ello, no os lo penséis, pero planificarlo para que no quede al final en una nueva burbuja.

Pensad que con esfuerzo, casi todo es posible!

Suerte!!!!

TALENTO O ESFUERZO? LAS DOS A PODER SER

Pues sin duda, las dos. Mucho esfuerzo con falta de un mínimo de talento no da resultado. Mucho talento sin un mínimo de esfuerzo, mismo resultado. Y me viene a la cabeza constantemente una frase que, dicen, se atribuye a Einstein: “la inspiración es fundamental, pero si llega, que te pille trabajando”. Digamos que sería el resumen ideal de lo que quiero expresar.

Energía (forma que tengo de llamar al concepto “Dios”) seguro que me ha dado alguna cualidad (os juro que la encontraré!), pero no el talento. Entiendo que algo mínimo debo tener, no quisiera caer en la pedantería de las falsa modestia. Y digo que algo mínimo porque, según comento al principio de esta entrada, la vida se complica mucho si al esfuerzo que le dedicas para afrontarla, no le sumas un mínima de talento. Pero básicamente mi vida ha sido un esfuerzo constante por sacar adelante los proyectos que me iba proponiendo. Y como proyectos entiendo situaciones como nuevos trabajos, nuevos estudios, la paternidad, firmar una hipoteca, entender los contratos que he ido firmando…

Y se me ha ocurrido escribir esta entrada porque la raza humana trata de desmerecer el esfuerzo y el talento del ajeno. En pocos casos existe unanimidad a la hora de loar el éxito de alguien y suele darse en personajes que, más allá del mérito en su terreno que no discutiré, se dan básicamente en terrenos lúdico-deportivos. Me refiero a actores, deportistas, músicos y sucedáneos (porfa, no metáis a nadie que aparezca en T5).

Cuando yo era muy joven, había un chiste muy divertido que decía algo así: “Dime 5 marcas de tabaco. Ahora dime 5 marcas de preservativos”. La gracias del chiste venía que la gente decía fácilmente 5 marcas de tabaco pero no de preservativos. Conclusión? “Deja de fumar y ponte a f**lar”. Creo que se podría hacer un paralelismo en esta entrada con este chiste. La cuestión sería más o menos así: “Dime 5 deportistas o actores famoso. Ahora dime 5 científicos o ingenieros”. Es evidente que la respuesta nos sonrojara.

Este país premia el esfuerzo, cierto, pero por unanimidad premia el esfuerzo del que da espectáculo, nada del que crea una terapia contra una enfermedad. O de aquel ingeniero que ha conseguido un hito importante. No, de esos no nos acordamos. Bueno, exceptuando cuando el éxito fuera de nuestras fronteras es tan grande que el eco llega, aunque muy debilitado, hasta los medios de comunicación españoles.

Y no digo que a los que se les reconoce el espectáculo no se hayan esforzado y no tengan talento, qué va! Creo realmente que un Nadal ha entrenado siempre como una bestia. Y que Javier Bardem intenta mejorar día a día. Pero utilicemos, por sentido común, una forma de rasurar nuestro criterio. Bajar del pedestal a los habituales y subir de vez en cuando a tanto talento desapercibido.

AVISO: para escribir esta entrada, solo he dedicado esfuerzo. Es evidente 😉

 

 

EL SACO DE JUGUETES

Pues sí, esto es lo que creo que es la vida: un saco de juguetes.

Pensando en cómo funciona la vida, me vino esta idea a la cabeza. La desarrollaré un poco por no parecerme a Forrest Gump y su caja de bombones. El parecido es razonable, pero hay variantes 😉

La vida es como un saco de juguetes. Imaginad este saco y que os asomáis a él. Qué veis?

– Están los juguetes que te han regalado. Juguetes que o bien pediste o bien alguien te regaló. Juguetes que deseabas recibir y recibiste. Juguetes que ni esperabas recibir y los recibiste. Juguetes que te han decepcionado cuando esperabas mucho de ellos. Juguetes que ni esperabas y que te sorprendieron cuando los descubriste. Juguetes que se han roto con mucha facilidad. Juguetes que aguantan todo lo que le eches. Juguetes que no te hacen mucha ilusión, pero que de vez en cuando te sacan de un momento de aburrimiento. Juguetes que sirven para jugar en grupo y otros para jugar tu solo. En definitiva, juguetes que te han aportado momento de satisfacción y otros que no. Juguetes que te han defraudados, que te han sorprendido, que te han ilusionado…

– Y luego los juguetes que tú mismo has comprado. Y las situaciones son muy parecidas, lo único que no se cumpliría respecto al apartado anterior es que lo que te compras no te sorprende. Ibas a “tiro hecho” 😉 Pero el resto de situaciones se cumple. Juguetes que te has comprado y han cumplido tus expectativas y otros que no. Juguetes que te han durado mucho y otros que no. Juguetes que en cuanto los recibes, sabes que has acertado. O no 🙁

Para entender finalmente este paralelismo que hago con la vida, simplemente hay que realizar las siguientes sustituciones:

– Cambiar “juguete” por “amigo”

– Cambiar “recibir” por “conocer”

– Cambiar “comprar” por “presentarte”

Y un final vital, el saco es tu familia. Es el que, al final, acaba soportándote 😉 También es cierto que, algunos “juguetes” acaban formando parte del “saco” 🙂

Aprovechemos todo lo que podamos el tiempo que se no da. Sino, veremos cómo se nos va agotando sin darnos cuenta.

Saludos!

SOY UN TALIBAN, DE LA VIDA

Pues eso, que me declaro abierta y públicamente talibán de la vida y del culto al cuerpo. Pero que no se malinterprete cuando digo culto al cuerpo. No defiendo aquellos que “modelan” su cuerpo basándose en standards de belleza, me refiero a los que lo respetan y son conocedores de lo importante que es este “chasis” que nos ha dado la naturaleza para que podamos transportar en él mil sensaciones.

Y es que comienzo a desesperarme con todos aquellos que han decidido comprobar cuánto son capaces de putear a su cuerpo. Aquellos que siguen fumando, a los que beben alcohol por un supuesto divertimento, a los que aumentan el perímetro de sus bíceps hasta cotas enfermizas, a los que comen compulsivamente y mal, a los que no respeten sus ciclos de sueño, a los que les importa más el qué dirán que el cómo me siento….

La vida es una trayecto muy corto. Más de lo que nos pensamos. De hecho, empezamos a darnos cuenta de ello justo cuando llegamos a la mitad del camino. Y antes? Qué hemos hecho antes? Nada bueno 🙁 Solo excesos y no cuidarnos para la segunda mitad. A la cabeza me vienen dos conceptos que escuché/leí no hace mucho que me fuerzo a recordar a cada momento. El primer concepto lo leí en el libro “cómo dejar de fumar”. Para mucho un libro absurdo pero lleno de sentido común en algunos aspectos. En él leí idea que venían a reflejar lo idiota que somos los fumadores. Nos llamaba la atención sobre los esfuerzos que tuvimos que hacer para empezar a fumar. Tos en las primeras caladas. Sabor asqueroso. Olor vomitivo. OYE! Y seguimos esforzándonos para fumar! De vergüenza! El segundo concepto lo escuché en una charla de Emilio Duró. En ella explicaba que el cuerpo humano estaba “diseñado” (porfa, no creáis que pienso que hay “algo” que lo diseño) para vivir 40-50 años. Someter a nuestro cuerpo a excesos en tiempos antiguos en los que efectivamente se vivían 40-50 años, no era un problema. No ibas a arrastrar una enfermedad a los 60-70 años puesto que ni por asomo llegábamos a alcanzarlos. Pero eso era antes, ahora vivimos de media 80 años. Todo lo que no cuidemos a nuestro cuerpo hasta los 40 años, lo pagaremos a partir de los mismos. Quieres llegar sin achaques a los 80? Cuídate a los 20-30. De esta forma cogerás superávit de salud para ir consumiendo en los años en los que comiences a crear un déficit sanitario.

La vida es excepcional. Nos ofrece tantas cosas buenas que al final, puede que no sepamos elegir las adecuadas. O quizás es que las queremos todas. Pues no puede ser, no podemos llegar. No podemos ir a trabajar a las 6 de la mañana acostándonos a las 2 de la madrugada para ver una película en la TV. No podemos levantarnos a las 10 de la mañana para ir a la playa habiéndonos acostado a las 7 de la mañana con una torrada alcohólica de órdago. No se puede. No podemos irnos a dormir por la noche habiéndonos metido entre pecho y espalda medio lechal y un postre cargado de chocolate (y vino, eso que no falte!)

Bueno, realmente sí podemos. Eso sí, la factura que la pague quien ha corrido con ese riesgo. No el resto.

No nos deis la vara con que una mañana os levantáis hechos polvo. Es vuestro puñetero problema. No nos vengas con que te duelen los riñones después de estar 8 horas bailando. Es tu puto problema. No nos vengas con que te duele el estómago después de “jincarte” una pizza tamaño familiar (eso sí, has sido la admiración de tu entorno ¿eh?). Es tu puto problema. No quieres ir al médico cuando padece “algo”? No te quejes. Es tu puto problema y no quieres ponerle remedio.

Disfrutad de lo que os ofrece la vida, al poco y sin daros cuenta, nos lo quitará. Incluso a veces de forma traumática, pero claro, es solo mala suerte. A veces no!!! Dejemos de comprar boletos para la rifa de enfermedades crónicas o mortales. Ya nacemos con ciertos boletos. Pocos, pero algunos ya los tenemos (predisposición genética). No compremos más! La vida nos ofrece experiencias maravillosas. Sobretodo alrededor de gente que valen MUCHO la pena conocer y cuidar. Hay gente que no, eso es verdad, pero permítete el lujo de equivocarte al elegirlas. De esta forma descubrirás que la mayoría guardan beneficios ocultos ;). Disfruta de tu familia (que no duran siempre), de tus amigos (los de verdad, que son los complicados de conseguir), de una charla, de un paseo, de un hobbie, de un beso, de una sonrisa de tus hij@s….

Todo es más simple de lo que lo hacemos.

Besos y sonrisas!

TEORIA: Para mejorar, NO ahorrar

Chocante no? Sí, lo es. Realmente es una teoría basada en una mente prácticamente ignorante pero atrevida 😉
El otro día hablando con un amigo de los que saben más que yo (son la mayoría aunque me esfuerzo mucho para que ellos no lo noten), comentábamos este tema. Bueno, se lo comentaba yo. Él me miraba extrañado y sorprendido de lo absurdo de mi teoría. No obstante la explico para que aquel que quiera, pueda opinar.

Mi teoría se basa en ciertas condiciones que se han de cumplir y/o asumir:

– El ladrillo ya no será nunca una inversión. No podrán ir en la misma frase la palabra “oportunidad” o “inversión” junto con cualquiera relacionada con la construcción.

– Los bancos siempre ganan más que nosotros. Es inevitable.

– Los bancos no deben perder dinero ni invertir en el sector inmobiliario para que, seguro, puedan dedicarse a su producto estrella: la financiación de la economía

– Los extranjeros que vengan a trabajar a España deben negarse a trabajar por un sueldo inferior a lo que cobraría un español

Con estas condiciones/deseos os expongo mi teoría:

Desde el comienzo de la humanidad, los hombres hemos intercambiado nuestros productos/servicios entre nosotros. Hemos practicado el trueque. Parte de la recolecta de una tierra a a cambio de carne de ternera. Un chorizo a cambio de cortarme el pelo. Son solo algunos ejemplos. Esto varió con el tiempo. Al final, cuando una de las dos partes no neesitaba lo que el otro lo podía ofrecer, entonces se creó la moneda. La idea de la moneda se basaba en conceder un valor a un objeto metálico con el fin de que tuviera un reconocimiento público e indiscutible y que sirviera de referencia para los futuros mercadeos. Es decir, que para que me corten el pelo, el peluquero ya no aceptaba el chorizo. No lo quería o no lo necesitaba. Para sustituir ese valor, se acordó que cortar el pelo costaría 3 piezas de metal (moneda de la época “x”). De esta forma nos cargamos el sistema de trueque y nos metimos de lleno en el intercambio de productos/servicios por monedas.

Esto ha llegado a la actualidad como todos bien sabemos. Pero ¿cómo obtenemos cada uno de nosotros monedas? Simple: trabajando. Ofrecemos nuestro tiempo y nuestro conocimiento para hacer algo y a cambio se nos recompensa con un valor en monedas. Por decirlo de alguna forma, nos devuelven el mismo valor de nuestro esfuerzo con “objetos” que equivaldrían a “chorizos, patatas, agua, jabón, azucar….”, necesidades de vida. Pero no, esto, que debería ser, ya no es así. Ahora, nuestro valor viene recompensado sin una vara clara de medir. Hemos perdido dicha noción. No tenemos un valor referencial claro para saber porqué se no paga. Simplemente, con el paso del tiempo, dicho dinero se ha transformado en un concepto llamado “sueldo”. En teoría, este sueldo sirve para cubrir nuestras necesidades de vida: ropa, alimento, ocio, movilidad, cobijo…..

Si nosotros prestamos nuestro tiempo para que, a cambio, nos devuelvan el mismo valor que necesitamos para cubrir nuestras necesidades de vida ¿Por qué ahorramos?. Sé que ahora poca gente puede ahorrar. Entiendo que la fecha de esta entrada debería ser anterior o posterior a esta época de crisis pero, digamos que en una situación de normalidad, ¿por qué ahorramos?

Si partimos de la idea de que la remuneración por nuestro trabajo viene a cubrir nuestras necesidades de vida, ¿por qué me sobra dinero? Se me ocurren varias respuetas a esta pregunta:

– Porque ganamos más de lo que necesitamos (duro ¿eh?)

– Porque trabajamos más de lo que deberíamos (mola ¿no?)

– Porque hacemos un esfuerzo extra para no gastar.

Las dos primeras opciones son muy discutibles en la mayoría de los casos pero pueden llegar a tener sentido. De hecho deberían estar unidas. Si sueldo=tiempo dedicados + conocimientos, y me sobra dinero, uno de los dos miembros de la igualdad falla.

El tercero de los casos es el peor. Es decir, esforzarme en no gastar para ahorrar. ¿Con qué objetivo? Seguro que hay mil.

Mi teoría se basa en este punto. NO ahorrar es bueno para todos. Si parto de la base que lo que gano está destinado a las necesidades de mi vida, ¿por qué no me lo gasto? Debo gastarlo, para eso trabajo. Y lo debo gastar vaya! Gastando todos mis ingresos, creo consumo. Si consumimos, generaremos necesidad de producir consumibles. Si se generan bienes de consumo, se genera empleo y nuevas empresas. Esto hará que la economía se mueva a velocidad de crucero. Lo que se produzca, se venderá.

Sé que mi teoría puede dar las sensación de hacer aguas ( y sin dudas, alguna habrá, como en todas las teorías), pero no debemos olvidar las condiciones iniciales:

– NO necesitaríamos pagar una hipoteca, sino un alquiler. Nuestro sueldo debería cubrir dicho gasto.

– En los momentos de algún tipo de necesidad extra de dinero, acudir a un banco sería obligado. Pequeños créditos con cuotas asumibles. Los bancos encantados.

– Nuestros sueldos estarían estables al igual que nuestros puestos. Las empresas y los empresarios no necesitarían negociar a la baja (ni eres ni hostias) sueldos ni contratar “a la baja” a los pobres inmigrantes.

Flecos hay, lo entiendo. De eso se trata. Si queréis participar en desarrollar la teoría, encantado. O me ayudáis a perfeccionarla o me abrís los ojos ante mi inmensa estupidez 😛

Gracias.

 

¿AHORRO=INVERSION?

No, no lo es.

Creo que conceptualmente es bastante sencillo de entender. Al menos, como no podía ser de otra forma, bajo mi criterio.

Desde mi punto de vista ahorrar significa no gastar el 100% de lo que ingresas. Invertir significa coger una parte de tus ingresos y destinarlos a obtener una cantidad mayor de la que has puesto. La inversión, entendemos, que se realiza con dinero ahorrado (solo faltaría).

Es evidente la diferencia. Ahorrar es un acto pasivo de “no gastar”. Al no gastar, dicha cantidad queda depositada en una entidad financiera (normalmente, sino debajo de un colchón) con el único ánimo de que quede asegurada contra los delincuentes (objeto básico por el que nació la banca). El concepto de inversión implica riesgo. El hecho de invertir podríamos entenderlo como una “confianza” en obtener una mayor cantidad de la que nosotros hemos puesto inicialmente de nuestros ahorros. “Confianza” es el concepto clave en esta diferenciación. Invertimos parte de nuestros ahorros en un “sistema” (también llamado erróneamente “producto”) en el que depositamos nuestra confianza (¿=esperanza?) para obtener beneficios sobre nuestro ahorro.

¿Qué nos ha llevado entonces a que miles de personas hayan perdido “todos sus ahorros” en un espacio de tiempo tan pequeño? Pues porque NO han ahorrado. Es decir, no han querido/sabido mantener de forma pasiva un dinero en una entidad financiera y han querido sacar un beneficio extra a sus ahorros. Existían varias formas de conseguirlo. Algunas con mayor riesgo y otras con menor. Incluso con riesgo 0 (cero). ¿Y qué nos ha llevado a arriesgar nuestros ahorros? Diversos motivos:

– La voluntad de no perder poder adquisitivo. Sobre este argumento se basan incluso las personas más conservadoras (económicamente hablando). Las que invertían en productos sin apenas riesgo y se basa en la idea de que los ahorros de forma pasiva en un banco pierden valor debido a que el coste de la vida es superior al interés que una entidad financiera nos da a cambio de depositar nuestros ahorros en ella. Quiero extenderme en esta opción puesto que tengo una opinión algo compleja sobre la existencia de los bancos y me gustaría explicarla. Básicamente mi idea se basa en que, si bien los bancos nacieron con el objetivo de proteger nuestro dinero a cambio de un pequeño precio, hoy las entidades financieras (bancos ya les parece casi vulgar) se dedican a especular con nuestro dinero. Es decir, a hacer lo mismo que nosotros con nuestros ahorros: querer extraer un dinero de beneficio sobre el dinero que ha depositado cada cliente para así, poder ganar más y generar más negocio/dinero con él. Es decir, el dinero se convierte en una moneda en un casino. Las entidades financieras intentan obtener X veces más dinero que el dinero que les hemos depositado. Para ello se valen de fórmulas muy complejas (incluso delictivas) de diseños de “productos” para poder sacar siempre un extra de más de beneficio. Y la entidad financiera nunca, vuelvo a repetir NUNCA, pierde. Es decir, jamás tendrá un saldo negativo en sus cuentas. Esta norma de “el banco nunca pierde” es importante no olvidarla jamás. Pensar que vas a sacar más beneficio por tus ahorros sin mucho riesgo (incluso con cero riesgo) supone tener demasiada confianza. La historia está llena de ejemplos (y más en la puñetera y cruda realidad actual) que nos enseñan que cualquier ahorro es susceptible de desaparecer por arte de magia de hoy para mañana. El riesgo existe persé porque las entidades financiera dominan nuestra vida, nuestra política y nuestra economía. Son el Titanic de nuestra vida. Si se hunden ellos, nos hundimos todos dentro. Por eso nunca dejarán (“ellos”) que se hundan.

– Otro de los motivos es el desconocimiento. El desconocimiento no solo del que se planta delante de una trabajador de una entidad financiera (bancarios) sino del propio trabajador de la entidad financiera. ¿quién leches entiende un contrato hipotecario? ¿Alguien se ha detenido delante del notario a preguntarle “oiga, podría explicarme este párrafo?”?. Nadie. O una ridícula minoría. Lo mismo con los contratos de inversión, o plazos fijos o lo que sea. Nadie se detiene a examinar con minuciosidad qué ocurriría si…… Nadie. Incluso si alguno se detiene y pregunta, estoy prácticamente convencido que tampoco obtendrá una respuesta muy aclaratoria. Ya está montado así. Que no se entienda. Que donde ponía “digo” se debería entender como “Diego”. Y por qué nos venden esos productos que no se entienden? Y por qué sabiendo que no lo entiendo firmo? De nuevo, confianza. En qué? En que el señor de la entidad financiera me conoce de toda la vida. Conoce a mis padres. No se le puede pretender una voluntad previa de engaño!!! Probablemente no, el problema es que él/ella tampoco sepa qué cojones te está vendiendo. Simplemente obedece a unos estímulos internos de la entidad financiera. Quien se encuentra en una cadena de montaje apreta el tornillo con la llave que le dan y con la fuerza que le dicen. Quien vende productos financieros, lo hace según le dicen y con la agilidad que le piden. Queremos que nos reconozcan como buen trabajador de mi entidad no? Pues a tomar por culo qué mierdas tengo que vender. Lo vendo y punto!

– Por último, la mala praxis de los bancarios. La mala fe de todos aquellos que, bien por obtener una “zanahoria” extra en su sueldo, bien por someterse sin escrúpulos a las normativas corporativas, venden “esas cosas”. Que existan personas malas es normal. No bueno. No aceptable. Pero normal. Como normal digo cotidiano. Que este tipo de calaña humana puede engañar a conciencia, también es normal. Es cotidiano. Eso sí, que no tengan penas de cárcel, eso ya duele. Lo peor de todo en el mundo latino que nos movemos es ver cómo nos engañan a mala fe y que no pase nada. Y no pasa nada 😉

Estoy absolutamente convencido que el titular de esta entrada es compartido por cualquier que lo lea. Ya se sabía lo que yo explico. Pero me he visto en situación de contarlo porque, a veces, tendemos a pensar que inversión y ahorro es lo mismo. Y no.

Acabar indicando que una manera de proceder que me hubiera gustado para mi sociedad es la que han aplicado en Islandia donde, la presión de los ciudadanos, ha valido para evitar que no se gaste un solo céntimo de euro en rescatar a “ladrones” y también para que se les juzgue por sus delitos.

Ladrones de guante blanco 🙁

DESPIDO GRATIS ¿POR QUÉ NO?

Y seguro que sois capaces de insultarme. No os reprimáis. Igual hasta me lo merezco.

Que estaba pensando el otro día en esto del coste del despido. Yo antes de montar una micro-empresa también había sido trabajador por cuenta ajena. Nunca me han despedido hasta una ocasión que, dijéramos, pactamos la solución del despido. Pero antes de que me ocurriera (que pactáramos que me despidieran) siempre había visto despidos a mi alrededor en los trabajos en los que había estado. Puedo decir que incluso me producían envidia. De verdad! Envidia porque acababan echando a un inepto o incompetente que hasta nos había estado haciendo la vida imposible y al final se llevaba muerto un dinero que ni de lejos se lo merecía. Sé que son casos concretos y sé que no se puede generalizar pero mi pregunta ahora que estoy también en el lado de gestionar recursos humanos:

¿A qué conceptos corresponde una indemnización? Entiendo perfectamente el sueldo. Un sueldo a cambios de X horas de trabajo. Pagas extras… no las tengo claras, pero pase puesto que van dentro de un bruto anual y se podrían prorratear. Horas extras, normal si le pides a un trabajador que trabaje más y fuera de su horario. Pero el despido? A qué hace referencia? Sé que es un derecho consolidado. Y sé que seguramente por eso no se lleve a poner en duda. Sí en la cantidad pero no en el concepto. Yo no entiendo el concepto.

Yo soy empresario y quiero echar a un trabajador ¿es para putearlo o es porque no está a la altura de o bien lo que yo esperaba o bien lo que su trabajo le exige? Porque si está a la altura y es un buen “productor” ¿para qué echarle? Visto entonces que un empresario busca buenos productores, ¿no se entiende que genéricamente solo se pretende echar por motivos de improductividad o de falta de negocio? No se me ocurren otros motivos (sin contar aquellos casos superconcretos que venga motivados por rencillas personales, que ahí no entro). En el caso de que no hubieran mayores motivos ¿por qué no dejar de trabajar con una persona que no es productiva? Y si tiene su lógica ¿a qué responde la cantidad de dinero que me exige pagarle como indemnización? Entiendo el finiquito debido a las partes proporcionales de las pagas extras pero ¿y el resto? Un dinero que no cotiza a la Seguridad Social ni IRPF. Un dinero que se lleva el “mal productor” de regalo ¿por qué? ¿Porque no ha hecho bien su trabajo?¿ Porque no ha hecho aquello para lo que fue contratado?¿Porque no supo hacerlo bien o en los tiempos que se le pidieron?

De verdad que necesito argumentos. Estoy convencido que debe haberlos pero necesito que alguien me enseñe a verlos.

Al debate! 😛

JUBILACION A LOS 65 CON 38,5 AÑOS COTIZADOS

De vergüenza! Es que me indigno con este tipo de acuerdos! Supongo que ya lo habéis leído/escuchado. Al final los sindicatos y el Gobierno han llegado a un acuerdo para lo que se conoce como “nuevo Pacto Social”. Bueno, no está cerrado pero sí “encarrilado”.

Estoy tan indignado que espero poder escribir sin soltar ningún improperio.

Me los imagino en la negociación como si se estuvieran cambiando cromos de futbol como cuando yo era pequeño: “El de N’Kono vale por 25 cromos” y el otro contestando “No pero Simonssen está en el lote por lo que te lo cambio por el de N’Kono y 10 cromos más!”. En esta negociación me los imagino en dos posturas absurdas tipo “deben tenerse cotizados 39 años” y la otra parte “no, 38 años como máximo”, “que 39”, “que 38”. Y alguien al final soltaría “Venga, lo cerramos en 38’5, ni pa tí ni pa mí” y acabaríamos con un imaginado “Vale, tajunto”. Pueriles, inmaduros, incompetentes, incapacitados…. se me ocurren un sinfín de calificativos pero esto es una muestra más de que la población estamos en manos de gente que está por debajo del nivel cultural mínimo para aprobar la EGB (o la ESO o como coño quieran llamarles nuestros nuevos futuros gobernantes)

QUE LES DEN POR EL MISMÍSIMO PUTO CULO!!!!!!!!

TELECINCO O LA BUENA TELEVISION

7 Vidas. Os acordáis de 7 vidas? Creo que fue el “Friends” de la televisión española. De hecho, en algunos sentidos mejor (vease, los actores). Estuve completamente enganchado. Este es mi último recuerdo agradable de Telecinco (Aída fue un sucedáneo de sustituto). Lo que ha venido después ha ido de mal en peor hasta llegar al día de hoy que se ha vuelto un producto basura. Y seguro que hay gente que defiende la bazofia. Y seguro que son más que los que la atacamos. Pero lo que quiero decir es que no eso no es una validación lógica de la calidad.
Que mucha gente escuche y le gusta la canción “Aserejé” de las ketchup no significa que su calidad musical sea superior a cualquier canción (o casi) de Bob Dylan. Supongo que en eso estaremos de acuerdo.
Entonces por qué tiene tanto éxito esa bazofia? Sencillo, porque la formación de los españoles (a nivel edicativo) es PENOSA. Creéis que este tipo de televisión la ven médicos, arquitectos, abogados o cualquier otra profesión con una formación intensa? Pues no, quién lo ve? trabajadores poco o nada cualificados. Por qué? Porque sus vidas son aburridas y deben complementarlas con esa “salsa” de insultos, desprecios y maleducados que ofrece Telecinco.

Solución? Formación y educación.

Hay que educarse y formarse constantemente para que gentuza sin formación ni educación consigan conquistar nuestras vidas. Es solo SU interés, no debe ser el nuestro.

Descansao me quedo!