EL ÉXITO DE LA EDUCACION SOCIAL

E ineludible. Es la única y clara diferencia entre la raza humana y el resto de especies de La Tierra. Está claro que lo que nos diferencia del resto de animales ya no es la cantidad de inteligencia de más que tenemos sobre el resto de especies sino de la educación social. Y qué es para mí la educación social? Pues aquella que se nos inculca para poder convivir con el resto de personas en comunidad. Y me gustaría remarcar la palabra “inculcar” puesto que, si bien creo que traemos “de fábrica” unas ciertas normas de convivencia como animales que somos, la efectividad de esta educación a nivel comunitario se da cuando nos la inculcan y cuando ésta está basada en valores racionales.

Algunas muestras de que tenemos incorporada ciertas reglas de convivencia es que sabemos apreciar a nuestros familiares, amamos profundamente a nuestra descendencia, distinguimos al “fuerte” en un grupo o, como un ejemplo más, nos gustaría matar a otros de nuestra especie. Y es aquí, donde se ve claramente que la educación social ha triunfado y se muestra obligatoria.

La educación social ha triunfado puesto que no nos matamos los unos a los otros. Cierto es que hay casos en que salen excepciones, pero son la excepción. Lo normal es que no ocurra nada. Y esto es un éxito de la ecuación que a lo largo de la historia y de las generaciones, se ha ido consiguiendo.

Si damos por hecho que es así, que podemos afirmar que la educación social es vital para distinguirnos del resto de especies animales, debemos preservar este método educativo. Y digo que debemos preservarlo porque noto (horrorizado) que la cosa comienza a torcerse. Que las sociedades que evolucionan, lo hacen de forma cíclica. Y esta forma cíclica hace que, como en muchas situaciones en la vida, las cosas mejoren y empeoren de forma alternativa. Y noto que, tras un periodo de respeto, comienzan a aparecer de nuevo síntomas de que volvemos a atrás. Noto faltas de respeto más frecuentes, aumento en la frecuencia de las agresiones visibles en la calle, maleducados evidenciados a la mínima oportunidad. No sé si tiene algo que ver o no con la crisis económica que agudiza nuestro instinto más animal pero el hecho es que ahora aparece con mayor frecuencia y facilidad.

Adormecer el instinto animal no es fácil pero es absolutamente necesario. ¿Cuántas veces nos han venido a la cabeza frases del tipo “un tiro en la cabeza le metía yo” o “muerto no paga”?. Ese es el instinto animal al que me refiero como peligroso y contra el que hay que luchar. Es necesario.

La crispación es fruto de la incomprensión de la otra parte. De la falta de empatía hacia los otros. Todos tenemos un motivo para algo. Todos tenemos una opinión sobre algo. Y todos tienen la validez que les da sus criterios. Lo que hay que procurar es saber convivir con la discrepancia. Y para ello, no hay nada mejor que la educación social para “silenciar” esos lobos que surgen desde lo más profundo de nuestra genética.

Cuenta hasta diez y ponte en el lugar del otro.

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