SABER ESTAR

Si tuviera que elegir algo que me gustaría poder hacer sería esto, saber estar.

Me vienen recuerdos de cuando era pequeño y mi madre corregía mi postura de los hombros, de la espalda encorvada o cualquier otra postura inadecuada. Y la recuerdo cuando se chupaba el dedo (HORRORRR!!!!) y atacaba directamente la comisura de mi boca donde celosamente guardaba una porción de Nocilla para recurrir a ella en momentos de necesidad. Ella sabía que no debía almacenar dicho tipo de material en dicho lugar. Menos aún si íbamos a un evento (forma pija para decir realmente “visita”). Mi madre me enseñaba formas de saber estar. El método educativo era simple. Podríamos llamarle “gota malaya”. A costa de repetirlo (con manteca incluída) se me iba quedando. Se nos iba quedando 😉

Y no soy el mejor ejemplo del saber estar. Quizás todo lo contrario. Es muy fácil demostrarlo. Ponme en una fiesta con palmas y flamenco, mírame a la cara y verás cómo refleja lo contrario de “saber estar”.

Y es algo que envidio con profundidad. Saber estar significa realmente pasar desapercibido. Ni en bueno, ni en malo, inadvertido.

La gente, por lo general, tiene es don. Y es algo que me genera confusión. Es correcto no ser uno mismo para integrarte en el grupo? Cuánto hace falta que te integres? Lo suficiente incluso para llegar a anular tu “yo? Supongo que es en ese punto donde no sé cómo posicionarme. Necesito aprender.

La ventaja de esta carencia es que las fuentes de las que puedes absorber conocimiento están por todas partes. La gente sabe estar. Como algo bueno digo, pero no honesto. Tan solo es una opinión.

El equilibrio es lo complicado. Saber cuándo debes adaptarte al entorno, cuándo no y/o cuándo lo puedes hacer a medias.

Trabajaré para conseguirlo aunque mucho me temo que me va a costar un poco 😉

Deja un comentario