TE MOLA QUE ME MOLE

Que tengo la impresión de que a veces, las cosas, las hacemos porque molan. Y no digo que sea algo mayoritario, todo lo contrario. Uno pierde la noción de saber si algo nos gusta porque nos gustan o bien porque están de moda. O no tanto de moda, sino que mola ser “alternativo”.

Como “alternativo” entiendo minoritario y no como peor. Bueno, a veces sí que es peor y “ellos” no lo saben.

Los estilos, los estilos urbanos, suelen ser estas corrientes que molan o no. Identificarse con ciertos signos nos sociabiliza. No es algo que ocurra en la actualidad. Desde el inicio de la humanidad, hemos intentado siempre sentirnos parte de un grupo. Cuando nos estábamos a gusto en ese grupo, bien buscábamos otro, bien lo creamos. Si soy absolutamente sincero, creo que las religiones salieron así 😉

Sobre lo que nace esta entrada es un pensamiento relativo a corrientes tipo los “gafapastas”, los “setenteros”, los “tatuados”… Sin pretensión de ofender (aunque admito que me daría lo mismo si lo hago), estas tribus urbanas existen porque les mola molar. Les mola que digan que molas.

Y a mí me mola, molar. A cualquiera le mola molar. Nos vestimos y peinamos como creemos que mola. Una minoría no lo practica, pero son eso, minorías. Otra cosa es la forma de molar y los sacrificios que se han de hacer para molar. Si en la cabeza de algunos de los “me gusta molar a cualquier precio” se les ha pasado la idea de “joder cómo duele” o “joder qué vergüenza”, mu malamente. Solo digo eso.

Y qué?, os mola lo que acabo de escribir? Guay! Me mola que os mole 🙂

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