TALENTO O ESFUERZO? LAS DOS A PODER SER

Pues sin duda, las dos. Mucho esfuerzo con falta de un mínimo de talento no da resultado. Mucho talento sin un mínimo de esfuerzo, mismo resultado. Y me viene a la cabeza constantemente una frase que, dicen, se atribuye a Einstein: “la inspiración es fundamental, pero si llega, que te pille trabajando”. Digamos que sería el resumen ideal de lo que quiero expresar.

Energía (forma que tengo de llamar al concepto “Dios”) seguro que me ha dado alguna cualidad (os juro que la encontraré!), pero no el talento. Entiendo que algo mínimo debo tener, no quisiera caer en la pedantería de las falsa modestia. Y digo que algo mínimo porque, según comento al principio de esta entrada, la vida se complica mucho si al esfuerzo que le dedicas para afrontarla, no le sumas un mínima de talento. Pero básicamente mi vida ha sido un esfuerzo constante por sacar adelante los proyectos que me iba proponiendo. Y como proyectos entiendo situaciones como nuevos trabajos, nuevos estudios, la paternidad, firmar una hipoteca, entender los contratos que he ido firmando…

Y se me ha ocurrido escribir esta entrada porque la raza humana trata de desmerecer el esfuerzo y el talento del ajeno. En pocos casos existe unanimidad a la hora de loar el éxito de alguien y suele darse en personajes que, más allá del mérito en su terreno que no discutiré, se dan básicamente en terrenos lúdico-deportivos. Me refiero a actores, deportistas, músicos y sucedáneos (porfa, no metáis a nadie que aparezca en T5).

Cuando yo era muy joven, había un chiste muy divertido que decía algo así: “Dime 5 marcas de tabaco. Ahora dime 5 marcas de preservativos”. La gracias del chiste venía que la gente decía fácilmente 5 marcas de tabaco pero no de preservativos. Conclusión? “Deja de fumar y ponte a f**lar”. Creo que se podría hacer un paralelismo en esta entrada con este chiste. La cuestión sería más o menos así: “Dime 5 deportistas o actores famoso. Ahora dime 5 científicos o ingenieros”. Es evidente que la respuesta nos sonrojara.

Este país premia el esfuerzo, cierto, pero por unanimidad premia el esfuerzo del que da espectáculo, nada del que crea una terapia contra una enfermedad. O de aquel ingeniero que ha conseguido un hito importante. No, de esos no nos acordamos. Bueno, exceptuando cuando el éxito fuera de nuestras fronteras es tan grande que el eco llega, aunque muy debilitado, hasta los medios de comunicación españoles.

Y no digo que a los que se les reconoce el espectáculo no se hayan esforzado y no tengan talento, qué va! Creo realmente que un Nadal ha entrenado siempre como una bestia. Y que Javier Bardem intenta mejorar día a día. Pero utilicemos, por sentido común, una forma de rasurar nuestro criterio. Bajar del pedestal a los habituales y subir de vez en cuando a tanto talento desapercibido.

AVISO: para escribir esta entrada, solo he dedicado esfuerzo. Es evidente 😉

 

 

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