SOY UN TALIBAN, DE LA VIDA

Pues eso, que me declaro abierta y públicamente talibán de la vida y del culto al cuerpo. Pero que no se malinterprete cuando digo culto al cuerpo. No defiendo aquellos que “modelan” su cuerpo basándose en standards de belleza, me refiero a los que lo respetan y son conocedores de lo importante que es este “chasis” que nos ha dado la naturaleza para que podamos transportar en él mil sensaciones.

Y es que comienzo a desesperarme con todos aquellos que han decidido comprobar cuánto son capaces de putear a su cuerpo. Aquellos que siguen fumando, a los que beben alcohol por un supuesto divertimento, a los que aumentan el perímetro de sus bíceps hasta cotas enfermizas, a los que comen compulsivamente y mal, a los que no respeten sus ciclos de sueño, a los que les importa más el qué dirán que el cómo me siento….

La vida es una trayecto muy corto. Más de lo que nos pensamos. De hecho, empezamos a darnos cuenta de ello justo cuando llegamos a la mitad del camino. Y antes? Qué hemos hecho antes? Nada bueno 🙁 Solo excesos y no cuidarnos para la segunda mitad. A la cabeza me vienen dos conceptos que escuché/leí no hace mucho que me fuerzo a recordar a cada momento. El primer concepto lo leí en el libro “cómo dejar de fumar”. Para mucho un libro absurdo pero lleno de sentido común en algunos aspectos. En él leí idea que venían a reflejar lo idiota que somos los fumadores. Nos llamaba la atención sobre los esfuerzos que tuvimos que hacer para empezar a fumar. Tos en las primeras caladas. Sabor asqueroso. Olor vomitivo. OYE! Y seguimos esforzándonos para fumar! De vergüenza! El segundo concepto lo escuché en una charla de Emilio Duró. En ella explicaba que el cuerpo humano estaba “diseñado” (porfa, no creáis que pienso que hay “algo” que lo diseño) para vivir 40-50 años. Someter a nuestro cuerpo a excesos en tiempos antiguos en los que efectivamente se vivían 40-50 años, no era un problema. No ibas a arrastrar una enfermedad a los 60-70 años puesto que ni por asomo llegábamos a alcanzarlos. Pero eso era antes, ahora vivimos de media 80 años. Todo lo que no cuidemos a nuestro cuerpo hasta los 40 años, lo pagaremos a partir de los mismos. Quieres llegar sin achaques a los 80? Cuídate a los 20-30. De esta forma cogerás superávit de salud para ir consumiendo en los años en los que comiences a crear un déficit sanitario.

La vida es excepcional. Nos ofrece tantas cosas buenas que al final, puede que no sepamos elegir las adecuadas. O quizás es que las queremos todas. Pues no puede ser, no podemos llegar. No podemos ir a trabajar a las 6 de la mañana acostándonos a las 2 de la madrugada para ver una película en la TV. No podemos levantarnos a las 10 de la mañana para ir a la playa habiéndonos acostado a las 7 de la mañana con una torrada alcohólica de órdago. No se puede. No podemos irnos a dormir por la noche habiéndonos metido entre pecho y espalda medio lechal y un postre cargado de chocolate (y vino, eso que no falte!)

Bueno, realmente sí podemos. Eso sí, la factura que la pague quien ha corrido con ese riesgo. No el resto.

No nos deis la vara con que una mañana os levantáis hechos polvo. Es vuestro puñetero problema. No nos vengas con que te duelen los riñones después de estar 8 horas bailando. Es tu puto problema. No nos vengas con que te duele el estómago después de “jincarte” una pizza tamaño familiar (eso sí, has sido la admiración de tu entorno ¿eh?). Es tu puto problema. No quieres ir al médico cuando padece “algo”? No te quejes. Es tu puto problema y no quieres ponerle remedio.

Disfrutad de lo que os ofrece la vida, al poco y sin daros cuenta, nos lo quitará. Incluso a veces de forma traumática, pero claro, es solo mala suerte. A veces no!!! Dejemos de comprar boletos para la rifa de enfermedades crónicas o mortales. Ya nacemos con ciertos boletos. Pocos, pero algunos ya los tenemos (predisposición genética). No compremos más! La vida nos ofrece experiencias maravillosas. Sobretodo alrededor de gente que valen MUCHO la pena conocer y cuidar. Hay gente que no, eso es verdad, pero permítete el lujo de equivocarte al elegirlas. De esta forma descubrirás que la mayoría guardan beneficios ocultos ;). Disfruta de tu familia (que no duran siempre), de tus amigos (los de verdad, que son los complicados de conseguir), de una charla, de un paseo, de un hobbie, de un beso, de una sonrisa de tus hij@s….

Todo es más simple de lo que lo hacemos.

Besos y sonrisas!

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