¿AHORRO=INVERSION?

No, no lo es.

Creo que conceptualmente es bastante sencillo de entender. Al menos, como no podía ser de otra forma, bajo mi criterio.

Desde mi punto de vista ahorrar significa no gastar el 100% de lo que ingresas. Invertir significa coger una parte de tus ingresos y destinarlos a obtener una cantidad mayor de la que has puesto. La inversión, entendemos, que se realiza con dinero ahorrado (solo faltaría).

Es evidente la diferencia. Ahorrar es un acto pasivo de “no gastar”. Al no gastar, dicha cantidad queda depositada en una entidad financiera (normalmente, sino debajo de un colchón) con el único ánimo de que quede asegurada contra los delincuentes (objeto básico por el que nació la banca). El concepto de inversión implica riesgo. El hecho de invertir podríamos entenderlo como una “confianza” en obtener una mayor cantidad de la que nosotros hemos puesto inicialmente de nuestros ahorros. “Confianza” es el concepto clave en esta diferenciación. Invertimos parte de nuestros ahorros en un “sistema” (también llamado erróneamente “producto”) en el que depositamos nuestra confianza (¿=esperanza?) para obtener beneficios sobre nuestro ahorro.

¿Qué nos ha llevado entonces a que miles de personas hayan perdido “todos sus ahorros” en un espacio de tiempo tan pequeño? Pues porque NO han ahorrado. Es decir, no han querido/sabido mantener de forma pasiva un dinero en una entidad financiera y han querido sacar un beneficio extra a sus ahorros. Existían varias formas de conseguirlo. Algunas con mayor riesgo y otras con menor. Incluso con riesgo 0 (cero). ¿Y qué nos ha llevado a arriesgar nuestros ahorros? Diversos motivos:

– La voluntad de no perder poder adquisitivo. Sobre este argumento se basan incluso las personas más conservadoras (económicamente hablando). Las que invertían en productos sin apenas riesgo y se basa en la idea de que los ahorros de forma pasiva en un banco pierden valor debido a que el coste de la vida es superior al interés que una entidad financiera nos da a cambio de depositar nuestros ahorros en ella. Quiero extenderme en esta opción puesto que tengo una opinión algo compleja sobre la existencia de los bancos y me gustaría explicarla. Básicamente mi idea se basa en que, si bien los bancos nacieron con el objetivo de proteger nuestro dinero a cambio de un pequeño precio, hoy las entidades financieras (bancos ya les parece casi vulgar) se dedican a especular con nuestro dinero. Es decir, a hacer lo mismo que nosotros con nuestros ahorros: querer extraer un dinero de beneficio sobre el dinero que ha depositado cada cliente para así, poder ganar más y generar más negocio/dinero con él. Es decir, el dinero se convierte en una moneda en un casino. Las entidades financieras intentan obtener X veces más dinero que el dinero que les hemos depositado. Para ello se valen de fórmulas muy complejas (incluso delictivas) de diseños de “productos” para poder sacar siempre un extra de más de beneficio. Y la entidad financiera nunca, vuelvo a repetir NUNCA, pierde. Es decir, jamás tendrá un saldo negativo en sus cuentas. Esta norma de “el banco nunca pierde” es importante no olvidarla jamás. Pensar que vas a sacar más beneficio por tus ahorros sin mucho riesgo (incluso con cero riesgo) supone tener demasiada confianza. La historia está llena de ejemplos (y más en la puñetera y cruda realidad actual) que nos enseñan que cualquier ahorro es susceptible de desaparecer por arte de magia de hoy para mañana. El riesgo existe persé porque las entidades financiera dominan nuestra vida, nuestra política y nuestra economía. Son el Titanic de nuestra vida. Si se hunden ellos, nos hundimos todos dentro. Por eso nunca dejarán (“ellos”) que se hundan.

– Otro de los motivos es el desconocimiento. El desconocimiento no solo del que se planta delante de una trabajador de una entidad financiera (bancarios) sino del propio trabajador de la entidad financiera. ¿quién leches entiende un contrato hipotecario? ¿Alguien se ha detenido delante del notario a preguntarle “oiga, podría explicarme este párrafo?”?. Nadie. O una ridícula minoría. Lo mismo con los contratos de inversión, o plazos fijos o lo que sea. Nadie se detiene a examinar con minuciosidad qué ocurriría si…… Nadie. Incluso si alguno se detiene y pregunta, estoy prácticamente convencido que tampoco obtendrá una respuesta muy aclaratoria. Ya está montado así. Que no se entienda. Que donde ponía “digo” se debería entender como “Diego”. Y por qué nos venden esos productos que no se entienden? Y por qué sabiendo que no lo entiendo firmo? De nuevo, confianza. En qué? En que el señor de la entidad financiera me conoce de toda la vida. Conoce a mis padres. No se le puede pretender una voluntad previa de engaño!!! Probablemente no, el problema es que él/ella tampoco sepa qué cojones te está vendiendo. Simplemente obedece a unos estímulos internos de la entidad financiera. Quien se encuentra en una cadena de montaje apreta el tornillo con la llave que le dan y con la fuerza que le dicen. Quien vende productos financieros, lo hace según le dicen y con la agilidad que le piden. Queremos que nos reconozcan como buen trabajador de mi entidad no? Pues a tomar por culo qué mierdas tengo que vender. Lo vendo y punto!

– Por último, la mala praxis de los bancarios. La mala fe de todos aquellos que, bien por obtener una “zanahoria” extra en su sueldo, bien por someterse sin escrúpulos a las normativas corporativas, venden “esas cosas”. Que existan personas malas es normal. No bueno. No aceptable. Pero normal. Como normal digo cotidiano. Que este tipo de calaña humana puede engañar a conciencia, también es normal. Es cotidiano. Eso sí, que no tengan penas de cárcel, eso ya duele. Lo peor de todo en el mundo latino que nos movemos es ver cómo nos engañan a mala fe y que no pase nada. Y no pasa nada 😉

Estoy absolutamente convencido que el titular de esta entrada es compartido por cualquier que lo lea. Ya se sabía lo que yo explico. Pero me he visto en situación de contarlo porque, a veces, tendemos a pensar que inversión y ahorro es lo mismo. Y no.

Acabar indicando que una manera de proceder que me hubiera gustado para mi sociedad es la que han aplicado en Islandia donde, la presión de los ciudadanos, ha valido para evitar que no se gaste un solo céntimo de euro en rescatar a “ladrones” y también para que se les juzgue por sus delitos.

Ladrones de guante blanco 🙁

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