40 AÑACOS

Pues simplemente eso, que he llegado a los cuarenta. Merece una entrada en el blog? Pues sí, o pues no, qué mas da! No me ha afectado tanto como la llegada a la tercera década. Mira tú por dónde!

Creo que llego a los 40 con otro espíritu, eso sí. Creo que llego con ánimos renovados. Y con un carácter más duro. Eso también. La experiencia acumulada, será. Creo que debemos tener un pequeño “vaso” psicológico que puede o no llenarse. El mío se llenó hace algún tiempo. Siempre desde la calma, pero sí, se llenó. Supongo que han hecho falta muchas gotas pero al final todo tiene un límite.

Llegados a este muto de “medianía” en mi vida (o al menos eso parecemos creer por lo general) echo cuentas de mi vida y he de declarar abiertamente que la vida me ha sonreído. Y lo ha hecho con generosidad. Estoy en una situación dulce. Con la mosca detrás de la oreja (como buen cristiano) pero bien. Con la tendencia de creer que esto no puede durar para siempre. Que en algún momento vendrá alguien o algo y lo joderá. Y pasará. Y que no sea yo quién lo joda. Todo es posible.

Mi cabeza se ha permitido el lujo de pensar algunas reglas y teorías que sigo a rajatabla y que publico por si puede beneficiar a alguien. Ojalá!

– No creo en la suerte. Bueno, mejor dicho, no creo en la buena suerte y sí en la mala suerte. Creo que la buena suerte es constancia y sacrificio. La mala suerte es eso, mala suerte. Las cosas buenas solo pasan cuando tienes el ánimo de encontrarlas. Como decía (creo) Einstein: “La suerte es importante, pero que te llegue mientras estás trabajando”. Pues eso, que debemos saber sobrevalorar lo positivo que tenemos (que es mucho) y recordarlo cada día que nos levantamos. La mala suerte ya es otra historia. Nadie está libre de sufrir una enfermedad, un accidente o cualquier otra desgracia inoportuna que puede llegar a truncar nuestro camino. Eso sí, alguna enfermedades son absoluta responsabilidad del inquilino que ocupa nuestros cuerpos. Meterle tabaco, alcohol, drogas, excesos de comida, defecto de dormir y un largo etcétera no justificaría la mala suerte. Ahí te lo has buscado. Cuida el armatoste que sustenta tu alma y durarás más o, al menos, vivirás mejor. Men sana in corpore sano

– Mejor una de colorada que mil de amarillas. En resumen, como me dijo una vez un amigo cuando quería su opinión sobre un tema personal y me contestó “contesto la verdad o quedo bien?” Un resumen perfecto de lo que quiero decir. Me he pasado varios años de mi vida complaciendo a todo el que estaba a mi alrededor. Gracias a Energía (sustitutivo de Dios para los que somos ateos), la mayoría de las veces ha sido realidad. Quería complacer a mi entorno. Pero no siempre era así. De hecho, mi extrema timidez y vergüenza han hecho que perdiera un montón de horas de sueño pensado cómo debía de haberme comportado delante de innumerables ocasiones. Ya sea en el trabajo o en mi vida personal, nunca he sabido ser franco. Pues ahora ya no es así. Y lo que he conseguido es ver la miseria que hay en mi alrededor. La gente no es capaz de soportarse a sí misma. Es sorprendente cómo reaccionan cuando les entregas una ración de sinceridad. Aún así, es mejor perder a gente que apreciabas pero que sustentabas en algo artificial que soportarla, te arrastrarían hacia la mierda más profunda e insalvable. Hace poco escuché una frase muy acertada que decía “no discutas con un imbécil, tendrás que bajar a su nivel y al final te ganará por experiencia”. Sustituir imbécil por idiota, enfermo, neurótico y cualquier otro apelativo similar serviría igual. Añadir por último que, los que aguanten tu insoportable sinceridad, serán gente que al menos a tí te valdrá la pena conservar y luchar por ellos.

– La pereza es la peor de los acompañantes que te puedes buscar en la vida. Sé que es uno de los pecados capitales, pero es que lo pondría como el primero de los pecados capitales. Creo firmemente en la idea de que, llegados al momento de “irme al otro barrio” no quiero pensar cosas del estilo “me hubiera gustado hacer…”. Por este motivo, cada vez que me apetece hacer algo lo hago. Eso sí, que no afecte a mi familia directa en tema de incompatibilidades. Pues eso, que no dejéis de hacer aquello que os apetezca. En Octubre del 2010 pesaba casi 96 Kg. Ahora peso 63 Kg. Voy a correr cada día muy temprano 5 Km. Luego hago pesas, abdominales y ejercicios de estiramiento. Y es cierto que cada día me cuesta levantarme. Algo, pero siempre pienso “no pereza, no me ganarás” 😛 Y lo consigo. Trabajo a gusto. Si no fuera así, no lo haría o cambiaría de trabajo. Intento participar en el colegio de mis hijas por medio del Consell Escolar. Doy un curso a papás y abuelos de los alumnos del cole de mis hijas para hacerles accesibles la informática. Estoy llevando a cabo un estudio para implantar la socialización de los libros para el cole donde están mis hijas (cole público de barrio que necesita más que ninguna la socialización), hago un curso de Dj (Por qué? porque me apetece) Cada finde hago una ruta en bici bien tempranito (será por lo de “a quien madruga Energía le ayuda”?) y el fin de semana entre mi mujer (una bendita) y nuestros amigos organizamos cualquier cosa que nos haga divertirnos a nosotros y, sobretodo, a nuestr@s hij@s.

Me ha quedado largo 😛

Bueno, que como decía aquel entrenador tan peculiar del Barça (pero al revés) “Siempre positivo, nunca negativo”

Un abrazo y pa los 50!!!!!

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