SOCIALIZAR LA PÉRDIDA

El otro día, en el repuesto café del sábado a las doce (cómo lo había echado de menos) hablamos, como no podía ser de otra forma, del estado de la economía y de si había mejorado o no. Surgió el tema de cómo invertir lo poco que podemos tener cada uno y sin duda la “palma” se la llevó la Bolsa. No recuerdo si he escrito alguna entrada sobre la Bolsa (cualquiera diría que he escrito 5.000 entradas) pero si no lo he hecho, tengo que hacerlo. Ya os digo de entrada que estoy en contra de permitir “jugar” en Bolsa al ciudadano medio. No por inculto sino por ignorante. Si acaso en otra entrada lo preparo.
Bien, la cosa fue extendiéndose al cómo ganar dinero en Bolsa. Al final, y no tengo claro el motivo por el cual llegamos a este punto, acabamos con una reflexión por mi parte que me gustaría compartir y que explica el título de esta entrada.
En el principio de la crisis, los bancos y entidades financieras de España fueron ayudados por el estado con 7.000 millones de Euros (igual la cifra es diferente pero creo recordarla así). Evidentemente ésto creó mucho malestar debido a que la gente lo estaba pasando mal y rechazaba la idea de que el Estado con los impuestos de los españoles ayudara a las entidades que, en mayor o menor medida, nos habían metido en esto de la crisis. Se creó un lema que era “Privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”. Coño! Daba mucha rabia. A mí el primero. Pero más tarde esta idea se fue equilibrando porque recordé lo injusto que también me había parecido otro hecho que sucedía con los ciudadanos. Me explico. Un ciudadana que decida “jugar” en Bolsa, tiene dos posibilidades: ganar o perder dinero. Un dinero que ha decidido “jugar” a su cuenta y riesgo. El caso es que si gana, debe pagar al Estado una parte del beneficio a modo de impuesto y que,creo, está en un 18%. El problema, y he aquí la cuestión que más me enoja y que “justifica” en parte la actitud del Estado con las entidades financieras, es que si el ciudadano pierde dinero en Bolsa, éste puede desgravarse de su base imponible y en no menos de 2 años, las pérdidas. Como ejemplo. Un señor que gane anualmente 25.000€ por rendimientos del trabajo y que pierda 5.000€ en Bolsa, significa que para el Estado, este ciudadano “solo” ha ganado 20.000€ con lo que su tasa de IRPF desciende, lo que hace que este ciudadano contribuya en menos medida de la que se hubiera dado si no hubiera jugado en Bolsa, con las arcas del estado. Y mi pregunta es ¿esto no es socializar la pérdida? Es decir, ¿no es igual de reprochable que el Estado “perdone” una pérdida de un ciudadano que libremente ha decidido “jugarse” parte de sus ingresos en Bolsa que cuando “inyecta” capital a una entidad financiera? Yo creo que sí. También entiendo que se hace en “pro” de fomentar una economía basada en el movimiento de capital (“el dinero solo crece si se mueve” es un dogma de fe para los economistas), pero deberíamos ser más equitativos en nuestros juicios y pensar en el por qué de las cosas ¿no os parece?

Y como bien podéis imaginaros, no seré yo quien defienda a los Bancos 😉

2 opiniones en “SOCIALIZAR LA PÉRDIDA”

  1. Madre mía! Es evidente que no tengo ni idea de economía y menos de la Bolsa! En resumidas cuentas, que las reglas sean iguales para todos sea el tamaño del capital que sea 😉

  2. Hay otro escenario similar, que es el de los depósitos y las hipotecas.

    Cuando tienes un dinero en un depósito bancario, el Estado recauda el 18% en concepto de rendimientos del capital dinerario. Sin embargo, cuando pagas los intereses de la hipoteca o préstamo, no existe una desgravación o retorno, salvo las ayudas a la compra de primera vivienda.

    Y sin contar que ese 18% no se aplica a las SICAV, ya que nunca acaban de liquidar las acciones y por tanto no se materializa el dinero, simplemente trabajan con anotaciones en cuenta.

    Yo estoy a favor de un impuesto a las transacciones monetarias, sea cual sea el sentido, pero sobre todo para transacciones bursátiles. El usuario de bolsa ya está acostumbrado a pagar comisiones por transacción, por lo que no le supondrá un concepto nuevo, y sólo perjudicará a los cortoplacistas. Digamos de un 0,5%, para comenzar. Este es un impuesto justo porque:

    – Nadie te obliga a comprar o vender acciones, al contrario que el IVA o IRPF, que se aplica a todo sí o sí (aunque eres libre de vivir sin comprar nada, si lo consigues).

    – Si compras acciones como una inversión, entendiéndose inversión como el apoyo a una empresa a mejorar su situación financiera, sólo te penaliza dos veces: al entrar y al salir. Si inviertes durante 4 años, la revalorización (en caso positivo) será suficientemente amplia como para que no la notes.

    – Si especulas, tendrás que tener más cuidado con lo que compras y no actuar como un centimero.

    – En los contratos a futuros, te penaliza varias veces: al adquirir los derechos y al ejecutar la operación (compra-venta o venta-compra)

    – Permitiría al Estado subastar deuda sin aplicar ese impuesto, que aunque le sitúe en una posición de ventaja competitiva, qué cojones, el Estado somos todos.

    Eso sí, la desvergüenza de los bancos de pedir al Estado que se endeude para conseguir préstamos al x% y luego comprar bonos del propio Estado con ese dinero al x+3%, y encima pedirle que reduzca el gasto, es para lapidarlos.

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