COMPARADO CON QUÉ?

Qué niño más alto! Te has fijado qué casa más grande? Gano poco dinero!

Todas son expresiones que solemos soltar a diario y que al final tienen un valor bastante relativo. Casi cualquier adjetivo que se nos ocurra utilizar debería ser comparado. Quien dice ganar poco dinero, debería pensar ¿comparado con quien?. Con un Ministro sí. Con una mujer de China que fabrica 1.000 juguetes al día por 1$ diario, no. Claro está, la tendencia es que ya puesto a comparar, nos comparemos con lo más cercano. Es de sentido. Pero no podemos negar que hay una atractiva tentación de inclinar la comparación al lado que más nos interesa en cada momento.

Sé que es un ejercicio difícil. A todos nos tienta la idea de “martirizarnos” o de “engrandecer” nuestras éxitos en público. “Mi trabajo es penoso” y “fui a 200 Km/h” son ejemplos respectivos.

Me he fijado que existe gente que tiene claro que te va a superar en cualquier momento. Lo más gracioso es que te supera en lo bueno y en lo malo. Por muy amplia que sea tu batería de lamentos o éxitos, siempre quedarán pormenorizados por este tipo de personas. Que marcaste un gol en un partido de “futbito” de barrio, él (o ella) 3. Que te dieron un golpe esta mañana en el coche, él (o ella) siniestro total. Eso sí, si tienes cáncer, él (o ella) murió 3 veces y consiguieron reanimarle. Con estas personas, no te esfuerces. Lo tienes jodido. Se dan multitud de ejemplo en las personas mayores.

Lo que quiero decir con esto es que lo mediocre es lo más discreto. La humildad es la herramienta indispensable de nuestro carácter. Apelemos a un uso intensivo de esta herramienta y así no tendremos que enfrentarnos con los “exagerados”

Si estás jodido, compara con el que lo está más que tú. Eso anima 🙂

Si crees que todo te sale bien, piensa en cuando estás jodido. Eso te pondrá sobre el suelo 😛

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