VACACIONES. NOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!

¡Malditas vacaciones! Y diréis “¿Cómo puede decir eso una persona en su sano juicio?” Pues porque yo me estreso en vacaciones. De hecho me estreso por pensar en que soy ese “bicho raro” que no le gusta las vacaciones. Lo del bicho raro me lo hacéis pensar la mayoría 😉

¿Cómo puedo defender mi teoría? Me baso en dos cosas que creo que son generalizadas:

–          La certeza de que tenemos que, una vez pasadas las vacaciones, sufrir una “depresión post-vacacional”

–          La coincidencia de que todos los que van de vacaciones regresan diciendo “necesito unas vacaciones para descansar de las vacaciones”

¿Quién no ha dicho/sufrido una o dos de estas situaciones? No voy a discutir que el formato de nuestros puestos de trabajo exige de un descanso obligatorio, tanto el de fin de semana como el del periodo vacacional. No podemos estar trabajando todos los días del año. Eso es indiscutible. Y debemos descansar cada “x” tiempo. Eso es indiscutible. Mi problema viene del famoso, obligado y tan recurrido “cambio de aire” que todo el mundo alude para defender sus vacaciones. ¿Cambio de aires? ¿Para qué? No lo entiendo. Yo en mi trabajo estoy a gusto. En mi casa estoy muy a gusto. Con mi familia estoy muy a gusto. De hecho creo (y espero no equivocarme) que mi familia le pasa lo mismo que a mí. Y además, quiero hacerlo extensivo a todo el mundo. Es decir, si tenemos una vida más o menos feliz, ¿por qué leches cambiar de aires? ¿Huida quizás? No quiero pensarlo.

Resulta que debo salir de mi casa (bueno, no debo pero me pongo en modo “mártir”) en el periodo vacacional para luego volver a la normalidad del año lectivo/laboral. Así cambio de aire y cuando vuelvo tengo fuerzas para afrontar el nuevo “curso”. ¡Todo lo contrario! Vengo con muchas menos fuerzas.

Si las vacaciones son descansar (que desde mi punto de vista es el punto primordial):

–          ¿por qué leches voy a un hotel con 300 personas desconocidas a que me sirvan con una cara agria unos canelones hecho del día anterior con la carne de las hamburguesas que nadie se comió para luego meterme en una piscina donde, bajo un buen análisis químico, encontraríamos restos de Whisky, Vodka y Ginebra (a partes iguales) de la noche anterior?

–          ¿Por qué me voy a 3000 Km a hacer largas caminatas o visitar sitios en los que me pican insectos que jamás había pensado que existieran? O, simplemente, que el hecho de viajar ya es muy cansado. Tanto la ida como la vuelta (¿jet-lag?)

Si las vacaciones son cambiar de aires:

–          ¿por qué me voy a 800 Km (a veces más) a convivir a una casa con las mismas personas con las que convivo cada día de mi vida a hacer lo mismo que hago a 100 metros de donde vivo y con gente con la que, a veces, no quiero estar?

–          Si debemos cambiar de aires en Agosto ¿Por qué nos vamos a un sitio que tiene entre 5-10 grados más de temperatura que donde vivimos? Joder, busquémonos un sitio que haga fresquito.

–          ¿Meterse en una playa con 500 millones de personas a tu alrededor es cambiar de aires? Si la respuesta es que sí ¿podríamos considerarlo como cambio de aires a peor?

Lo siento. No concibo mis vacaciones y mi descanso basado en estos conceptos. No me da la gana. Luego están los que “atacan” por mi lado débil: “Si no lo haces por ti que eres un saborío, hazlo por tus hij@s”. ¿Por mis hij@s? Claro! Las meto en un avión en clase turista que no se pueden levantar en 3 horas. O nos cascamos 8 horas de viaje en coche. Esto para llegar a un sitio en el que la comida o bien es de una calidad mínima o bien la debemos compartir con mucha gente (demasiada). Hacer “caquita” se convierte en una fantástica aventura con final incierto. Las camas. Las almohadas. El agua. Los servicios en general. MI INTERNET!!! :P. Y no quiero olvidarme de las maletas. Esas maletas llenas de “porsis” (por si llueve, por si hace frío, por si se manchan, por si nos atacan los marcianos….) que pesan media tonelada y que si vas para 10 días te llevas ropa para 20 días. Un hecho que deberían analizar los científicos. Si en tu casa utilizas una ropa al día (algunos menos) ¿por qué te llevas el doble? Y un último análisis para acabar ¿Alguien en la puta vida ha utilizado TODA la ropa que ha llevado a sus vacaciones? ¿Por qué cojones seguimos llevando cantidades ingentes de ropa si sabemos que no la vamos a utilizar? Me enerva!

Que sí, que no hace falta que me lo digáis, soy un “tiquismiquis”. Pero en mi casa, en la tranquilidad de mi entorno, con mi familia jugando juntos, bajando al parque (sí, sé que hay un parque allí donde voy a 800 Km pero no me compensa), yendo a la piscina, a la playa, a comer en un restaurante, ahí soy feliz, muy feliz. Y es el entorno que YO y los míos hemos decidido construir para convivir. Es decir, al menos es el apropiado. Qué menos ¿no?

Viva la rutina y la monotonía! Eso sí, que sea una rutina construida por nosotros y en el que todo el mundo que participa esté de acuerdo. Si somos los que queremos ser y estamos donde queremos estar ¿por qué debo cambiar de aires? Y, ¿a qué aires?. Yo solo quiero descansar y compartir mucho tiempo con los míos. No quiero extraños en mis vacaciones. Si alguien me garantiza que puedo encontrar un sitio que se parezca a mi entorno y que no haya de compartir un metro cuadrado de tierra incandescente con 4 familias más, que me lo diga. Otra cosa, si es muy caro, que no puedo 😉

Sed felices en vuestro entorno y descansad cuando podáis. Con esto ¿quién necesita vacaciones?

Se abre la veda! Podéis criticar a voluntad J

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