LA EDUCACIÓN

Sin duda, un tema que es vital para evitar situaciones que puedo haber descrito en este blog. Desde mi punto de vista, la educación es la parte más importante en la sociabilidad de una persona.

He querido tratar este tema porque llevo días pensando en por qué existen tantas situaciones en las cuales me he visto involucrado y que, a veces, he descrito en varias entradas de este blog. Es decir, tengo la impresión de que, más allá del agrio carácter que puedo exhibir rutinariamente, me encuentro con situaciones que podrían haberse suavizado si todas las partes hubiéramos tenido una mejor educación. Y no me refiero a una educación basada en el conocimiento (que también y es fundamental) sino en una que se  base en la educación emocional, en las buenas formas, en el respeto.

¿No os parece que llevamos muchos años de devaneos en temas de reforma laboral y en la educación y que eso está haciendo que generación tras generación se vaya perdiendo progresivamente un “algo” que antes sí se tenía? No sé, hemos pasado de “pedir permiso” a “ojo con mis derechos”. Hemos pasado del “lo hago por tener las puertas abiertas” a “para lo que me pagan”. Antes se escuchaba un “puedo ayudarle?” contra un seco y aséptico “Quién va?”. Es como si en unos años enseñando a las nuevas generaciones (suena facha no? :P) sus derechos, éstos se hayan convertido en una brigada de defensa de los mismos por encima de cualquier otra variable. Tengo la teoría que con cada generación se pierde un % de educación social. Tengo un buen amigo que me comentaba el otro día, al exponerle mi teoría, que mi pensamiento era un pensamiento recurrente y que cada generación pensaba que la inmediatamente posterior carecía de algo que la presente sí tenía. Vamos, que lo que pensaba yo de las generaciones posteriores a mí lo habían pensado de mí las generaciones anteriores a mí. Puede ser. Es más seguro que tiene razón pero seguiré en “mis trece” que es lo que más caracteriza mi personalidad J

A lo mío.

No tengo pruebas. He de confesarlo. No tengo ninguna prueba fehaciente de lo que digo es cierto. Simple y llanamente tengo una experiencia personal que me gustaría extrapolar a lo general aun sabiendo que no debo y no es “científico”. Mi objetivo con esta entrada es que me deis vuestra opinión y que pueda formar una mínima estadística que confirme o niegue mis pensamientos.

La experiencia de la que os hablo se basa en los tratos que he tenido y tengo con acciones tan comunes como:

–          Comprar el pan

–          Coger el autobús o metro (poco, pero algo)

–          Recibir llamadas de ofertas suculentas en multitud de áreas tipo ADSL, agua por osmosis, pisos en multipropiedad y un “corto” etcétera

–          Llamar a soportes telefónicos

–          Hacer entrevistas de trabajo (yo a potenciales empleados)

–          Relacionarme con proveedores que me quieren vender

–          Relacionarme con clientes a los que quiero vender

En este tipo de experiencias noto que la gente nos hemos puesto una “coraza” para protegernos de unas supuestas agresiones en formato “oferta” o “respuesta” que vienen personadas en gente de mil y un tipos diferentes. Pues bien, cuanto más joven la persona que me atiende o llamo, peor el resultado que obtengo y peor la sensación que tengo en cuanto a “buenas formas”. Y no tiene que ver nada con raza, origen, religión, sexo o lo que sea. Solo con la edad.

Y supongo que, como dice mi buen amigo, si es recurrente ¿por qué leches no lo intentamos remediar con las generaciones que nos siguen? ¿O con nuestros hijos mismos? Porque es imposible. Es un comportamiento social. No podemos hacer nada. La formación depende de muchas cosas. También de los padres. De hecho, la educación de los padres debería ser fundamental. Básica. Pero creo que llegados a un punto (edad) nos damos por vencido. Educación de los padres 0- Educación social 4. Por goleada, vamos. O somos todos a la vez o estamos jodidos.

Os aseguro que espero estar equivocado y que mi amigo tenga razón. Igual esto es como lo de los pelos en la oreja en los hombres que nos vamos haciendo “mayores” y es que hasta que no te salen no sabes lo molesto que son por mucho que ya existieran antes de tú tenerlos y de que te lo hubieran dicho.

Respeto, es sencillo. Y que empiece por mí mismo 😉

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